
En 30 segundos
A veces la vida te da sorpresas con tu alquiler y, otras veces, te las da un mono.
Corría el año 2011 cuando David Slater, un fotógrafo británico de la naturaleza, viajó a Indonesia buscando la foto de su vida. Y la encontró. O más bien, la foto le encontró a él.
Slater montó su cámara profesional en un trípode con la iluminación perfecta, pero se apartó un momento. Fue entonces cuando un macaco negro crestado y muy curioso se acercó al equipo, empezó a trastear con el disparador automático y… Clic.
Se hizo un selfie. Un mono sonriendo a la cámara con una nitidez espectacular. La imagen dio la vuelta al mundo y Slater pensó que tenía su jubilación asegurada, pero no contaba con internet.
Páginas como Wikimedia alojaron la foto permitiendo su descarga gratuita bajo el argumento de que la imagen no la había hecho un humano, sino un animal, por lo que pasaba a ser de dominio público.
Slater, indignado, exigió que la quitaran. Entonces, la cosa pasó de curiosa a absurda.
Una demanda surrealista en los tribunales de EE. UU.
En 2015 apareció PETA, la asociación animalista, y demandó a Slater en los tribunales federales de Estados Unidos.
No lo hicieron para defenderle, sino en nombre del mono, exigiendo que el macaco cobrara los derechos de autor de la fotografía.
Slater casi pierde la salud y se arruinó pagando abogados para defender que, aunque el animal le diera al botón, él había preparado toda la escena.
El veredicto final y el impacto en la Inteligencia Artificial
En 2018, la Corte de Apelaciones fue clara: la ley de Copyright de EE. UU. no está hecha para animales, por lo que, sin humano, no hay derechos de autor.
Slater se salvó del desastre total, pero tuvo que ceder parte de sus ingresos para zanjar el acoso.
¿Y esto a ti qué te importa? Pues que este caso sirve de base jurídica hoy en día en EE.UU. para la Inteligencia Artificial: si generas algo con ChatGPT o Midjourney, sin intervención humana creativa, tampoco hay copyright.
¿Qué tiene que ver un macaco indonesio con tu alquiler en Canarias?
Seguramente estarás pensando: “Muy interesante, pero yo vivo en Canarias y a mí me quita el sueño mi inquilino que lleva meses sin pagarme el alquiler, o el banco que me ha cobrado gastos hipotecarios abusivos”.
Y tienes toda la razón. Pero fíjate bien en la historia del fotógrafo, porque lo perdió casi todo por un pequeño detalle: por dejar la cámara suelta y dejar las reglas de su negocio al azar. O a un mono.
El peligro de confiar en plantillas de internet
En el mundo inmobiliario y bancario pasa exactamente lo mismo. A veces confías demasiado, usas un contrato de alquiler de una plantilla descargada de internet y luego te destrozan el local o dejan de pagarte al descubrir que tu contrato está lleno de agujeros legales.
O firmas con el banco sin revisar la letra pequeña y acabas regalando miles de euros de más.
En el despacho familiar, mi padre y yo vemos esto todos los días. Gente que viene a vernos cuando el mono ya le ha dado al botón y el problema está encima de la mesa.
Llevamos años peleando en los juzgados, haciendo que tus contratos de alquiler sean blindados y recuperando hasta el último céntimo que los bancos te han quitado de más.
Toma el control de tu patrimonio (antes de que sea tarde)
Si eres propietario de viviendas, de locales, o tienes una hipoteca, la moraleja es muy sencilla: no dejes tu patrimonio desprotegido para que cualquiera haga caja. Toma el control y busca a alguien que conozca las reglas del juego.
Al fotógrafo un simple despiste casi le cuesta la ruina absoluta, pero a ti no tiene por qué pasarte.
Nuestro e-mail es info@roda-abogados.com
Si estamos hasta arriba de trabajo, te diremos quién podría echarte una mano.
¿Quién está detrás de este artículo?
Andrés Roda es el abogado responsable de esta publicación. Si quieres saber en manos de quién estás, conoce su trayectoria o revisa los casos de éxito y repercusión mediática que avalan su experiencia.
Fuente: si haces clic aquí, puedes acceder a la sentencia dictada en el Caso NARUTO V. DAVID SLATER.




