
En 30 segundos
La mayoría de los problemas que llegan a nuestro despacho en Canarias empiezan exactamente igual: “Es que me prometieron esto en el anuncio” o “Es que el contrato decía aquello”.
Hoy te voy a contar la historia de John Leonard, un tipo que, con 21 años, puso en jaque a una multinacional porque se tomó un anuncio de televisión demasiado en serio.
O quizás, simplemente, porque era el más listo de la clase y vio una grieta por donde colarse.
El caza de combate que costaba menos que un piso en Las Canteras
Era 1996 y Pepsi lanzó la campaña “Pepsi Stuff”. Comprabas refrescos, acumulabas puntos y los canjeabas por regalos como camisetas o gafas de sol. Lo típico.
Pero en el anuncio, un chaval llegaba al colegio en un caza Harrier AV-8B (un avión de guerra de los que disparan de verdad) y debajo aparecía un texto: “7.000.000 de puntos Pepsi”.
John Leonard echó cuentas y vio que podías comprar los puntos que te faltaran por 10 centavos cada uno. El avión valía 23 millones de dólares, pero haciendo el truco de los puntos, a John le salía por apenas 700.000 dólares. Ni corto ni perezoso, buscó inversores, mandó un cheque certificado y exigió su avión de combate.
La cruda realidad (y lo que te interesa a ti)
Pepsi le devolvió el cheque diciendo que aquello era una broma, y John, que no aceptaba un “no” por respuesta, los llevó a juicio.
La cuestión legal era la siguiente: ¿constituye un anuncio una oferta vinculante que hay que cumplir a rajatabla?
Aquí es donde entra la figura de la “persona razonable”. La jueza Kimba Wood falló a favor de Pepsi con un argumento demoledor: ninguna persona objetiva creería que una empresa de refrescos regala armamento militar por ese precio.
El tribunal lo llamó zany humor (humor estrafalario) o simple fanfarronería publicitaria que no genera una obligación legal real.
¿Qué tiene que ver esto con tu alquiler o con tu local?
Mucho más de lo que crees. En el mercado inmobiliario de las Islas, vemos anuncios de “vistas espectaculares” que terminan siendo un muro de hormigón, o contratos de alquiler que parecen una broma pero se convierten en pesadillas legales.
Para que algo sea una oferta que puedas exigir ante un juez, tiene que ser clara, definida y explícita.
Si el anuncio de un piso dice “aire acondicionado” y luego no está, tienes un caso sólido. Pero si el anuncio dice que “vivirás como un rey”, no esperes que incluya un mayordomo que baje a servirte el café.
No seas como John, revisa la letra pequeña
John Leonard se quedó sin avión y con una factura legal importante. Tú no tienes por qué quedarte sin tu fianza o atrapado en un local sin licencia de apertura por no haber leído bien los términos.
En el despacho que llevamos mi padre y yo, no regalamos aviones de combate, pero te decimos la verdad sobre lo que firmas.
Sin rodeos y sin palabras raras, porque un contrato bien revisado hoy te ahorra un juicio de varios años mañana.
Escríbenos. Nuestro e-mail es info@roda-abogados.com
Si estamos hasta arriba de trabajo, te diremos quién podría echarte una mano.
¿Quién está detrás de este artículo?
Andrés Roda es el abogado responsable de esta publicación. Si quieres saber en manos de quién estás, conoce su trayectoria o revisa los casos de éxito y repercusión mediática que avalan su experiencia.



