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Los magistrados de Salamanca han decidido que Íñigo y Maite se quedan con el IRPH.
Dicen que, como la escritura mencionaba una circular del Banco de España de 1994 que salió en el BOE, los afectados ya deberían saber de qué iba el lío. Además, como en 1999 el interés que pagaban no era “una locura” comparado con el mercado, pues aquí no ha pasado nada.
Las cláusulas que se discutían
Don Íñigo y Doña Maite firmaron su hipoteca en febrero de 1999. Como tantos otros miles de afectados, se encontraron con una cláusula “farragosa” que les ataba al IRPH-Entidades.
Pedían que se declarase la nulidad de la cláusula, por falta de transparencia —porque nadie les explicó cómo se calculaba ese invento ni qué consecuencias tendría— y que el Banco Santander les devolviera hasta el último céntimo cobrado de más.
Los argumentos del banco
El Banco Santander se puso la coraza de siempre. Dijeron que el IRPH es un índice oficial, que está en el BOE y que cualquier “consumidor razonablemente atento” puede entenderlo.
Básicamente, que si no sabías lo que firmabas, la culpa es tuya por no haberte estudiado el BOE antes de pedir la hipoteca.
La decisión de la Audiencia Provincial
El tribunal ha aplicado la doctrina más reciente y restrictiva del Tribunal Supremo (de noviembre de 2025).
Dicen que mencionar la Circular 5/1994 es suficiente para que el banco se lave las manos. Pero lo más sangrante es que, aunque no hubiera transparencia, dicen que no hay abuso porque el tipo de interés resultante (un 4,975%) estaba en el “rango habitual” de 1999.
La frase que resume esta injusticia es:
“Para apreciar la abusividad, sin incurrir en un control de precios, la desproporción debe ser muy evidente.”
Y para ellos, pagar de más no es lo suficientemente evidente.
Conclusión
A Íñigo y a Maite, la Audiencia Provincial les ha cerrado la puerta, aunque se han librado de pagar las costas del recurso de apelación por lo “complejo” del asunto.
Si quieres conocer nuestros análisis sobre las últimas sentencias dictadas en relación con el IRPH, puedes hacer clic aquí: Sentencias sobre el IRPH.
¿Quién está detrás de este artículo?
Andrés Roda es el abogado responsable de este análisis. Si quieres saber en manos de quién estás, conoce su trayectoria o revisa los casos de éxito y repercusión mediática que avalan su experiencia.
Preguntas frecuentes sobre el IRPH
1. ¿Es difícil ganar ahora un caso sobre el IRPH?
Sí. El Tribunal Supremo ha decidido que, como el índice es oficial, les da igual que no te hayan explicado bien cómo funciona. Ni que había otros índices más favorables. Se han inventado una muralla legal para proteger la solvencia de la banca frente a los afectados.
2. Si el banco no explicó cómo se calculaba, ¿no es nulo?
Aquí está la gran estafa jurídica. Los jueces reconocen que el banco te ocultó información (falta de transparencia), pero luego dicen que eso no importa si el precio no es “abusivo” comparado con el mercado. Es como si te venden un coche sin frenos pero el juez dice que, como el precio era barato, no puedes quejarte. Aunque, de barato luego, poco.
3. ¿Merece la pena reclamar?
Desde nuestro punto de vista, a día de hoy, no. Salvo en un caso concreto que te cuento en la siguiente pregunta, aún no recomendamos reclamar la nulidad de la cláusula que impone el IRPH.
4. ¿No están aceptando llevar ningún caso de IRPH?
Algunos sí. Sólo los casos de subrogaciones al promotor donde el afectado no recibió ni un solo papel, ni oferta vinculante, ni tuvo capacidad de negociación alguna. Esos casos aún tienen una rendija abierta, siguiendo lo establecido por el Tribunal Supremo en la sentencia que analizamos en este artículo.
5. ¿Cuánto cuesta que me miren los papeles?
60 €. Pero solo vemos un caso a la semana. Uno, no más.
6. Hay abogados que no cobran nada por mirarlo, ¿por qué ustedes cobran 60 €?
Esos 60 € son un filtro.
Revisar una escritura de arriba a abajo, buscando las trampas reales y estudiando si de verdad hay partido o no, lleva su tiempo. Y nosotros cobramos por nuestro tiempo para poder decirte la verdad. Si lo hiciéramos gratis, tendríamos que meterte en un pleito sí o sí (aunque lo fueras a perder) solo para intentar rentabilizar ese tiempo. Y nosotros no trabajamos así.
Pero te propongo algo: ve primero con esos despachos que te lo miran a coste cero. En serio, ve a verlos. Escucha lo que te cuentan y, sobre todo, lee con lupa la letra pequeña de lo que te van a hacer firmar.
Si al final del proceso ves que no intentan quedarse con el dinero de tu viaje a Disney o con lo que te iba a costar la reforma del baño (te explicamos exactamente cómo funciona la trampa de los abogados “gratis” si haces clic aquí), entonces adelante, quédate con ellos.
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