
En 30 segundos
Te vas a sorprender. O quizás te mosquees un poco.
Depende de si pillas un piso de alquiler o compraste un piso en Canarias que no es ni de lejos lo que te prometieron, o si estás a punto de hacerlo. Pero déjame que empiece por una bola de humo. Sí, una bola de humo.
El fraude viral de 1891: la bola mágica y las 100 libras
Londres, 1891. Hay una pandemia de gripe. La gente está asustada.
En medio del caos, una empresa llamada Carbolic Smoke Ball Co. ve la oportunidad de hacerse de oro.
Sacan al mercado una especie de bola que emite vapores de ácido carbólico. Dicen que cura la gripe.
Pero van un paso más allá.
Ponen un anuncio en el periódico ofreciendo 100 libras de la época (una fortuna) a cualquiera que use su bola mágica tres veces al día, durante dos semanas, y aún así se contagie de gripe.
Para que veas que van en serio, dicen que han metido 1.000 libras en el banco Alliance.
Una mujer llamada Louisa Carlill lee el anuncio.
Compra la bola.
La respira fielmente.
Y, sorpresa: pilla una gripe de campeonato.
Cuando se recupera, Louisa va a la empresa y dice: “Aquí estoy, quiero mis 100 libras”.
La empresa le dice que no. Que el anuncio era solo una broma. Una exageración publicitaria. “Mera fanfarronada”, lo llamaron. Le dicen que es imposible firmar un contrato con “todo el mundo” que lee un periódico.
Louisa no se rinde, los lleva a juicio. Y los tribunales dictan una de las sentencias más famosas de la historia.
Los jueces dijeron que no, que no era una broma. Si pones dinero en un banco para demostrar que vas en serio, estás haciendo una oferta real. Y si alguien cumple las condiciones de tu anuncio, acabas de firmar un contrato.
Y tuvieron que pagar.
Esta historia cambió el comercio mundial. Las empresas aprendieron por las malas que las palabras cuestan dinero.
Publicidad engañosa en Canarias: la realidad tras el “piso de lujo”
Quizás te preguntes qué tiene que ver una bola de humo victoriana con el piso que quieres alquilar en Las Palmas, o con ese local que quieres vender en Tenerife.
Pues todo.
Cada semana, en Roda Abogados, vemos “bolas de humo”.
Propietarios que anuncian en Idealista “piso recién reformado”, “comunidad muy tranquila” o “local con salida de humos en regla”.
Inquilinos que firman el contrato basándose en esas promesas.
Y cuando llegan, los grifos pierden agua, el vecino de arriba tiene una batería, o el Ayuntamiento cierra el local porque la salida de humos era ilegal.
El propietario suele decir lo mismo que la empresa de humo: “bueno, era un anuncio para atraer gente. Lo que vale es el contrato que firmamos”.
Cuidado con esto.
La publicidad vinculante: el nombre jurídico de “cumple lo que prometes”
En España, la ley es tajante. Lo que pones en la publicidad inmobiliaria te obliga.
La publicidad, los folletos, el anuncio de la inmobiliaria…Todo eso pasa a formar parte del contrato.
Da igual si no lo pusiste luego en el papel.
Si prometiste aire acondicionado, el inquilino puede exigirlo. Si prometiste vistas al mar y luego construyen un muro, tienes un problema.
El “contrato” de tu casa empieza en el anuncio, no en las paredes
La diferencia entre un buen trato y un infierno en los juzgados está en las pruebas.
Como propietario: no exageres. No pongas “excelentes calidades” si los muebles son de contrachapado barato. Sé preciso. Te ahorrarás demandas, dolores de cabeza y meses de alquileres sin cobrar por inquilinos cabreados.
Como inquilino o comprador: guarda siempre el anuncio. Haz pantallazos. Guarda el folleto. Si el piso o local no cumple lo que te vendieron, la ley te protege. Puedes exigir que lo arreglen o romper el contrato recuperando tu dinero.
Las palabras importan. En 1891 y hoy.
En Roda Abogados llevamos años viendo cómo pequeños descuidos en un anuncio terminan en los juzgados.
Si vas a alquilar, comprar o vender, no dejes que te vendan humo.
Escríbenos. Nuestro e-mail es info@roda-abogados.com
Si estamos hasta arriba de trabajo, te diremos quién podría echarte una mano.
¿Quién está detrás de este artículo?
Andrés Roda es el abogado responsable de esta publicación. Si quieres saber en manos de quién estás, conoce su trayectoria o revisa los casos de éxito y repercusión mediática que avalan su experiencia.



