
En 30 segundos
Esta sentencia demuestra que lo que no dices a tiempo en un contrato de alquiler te puede costar miles de euros en los tribunales, y que firmar una simple renovación sin mirar bien las cosas, puede cambiar las reglas del juego.
Analizamos la sentencia n.º 4/2026 de 14 de enero de 2026, dictada por la Sección Decimonovena de la Audiencia Provincial de Madrid (Id Cendoj: 28079370192026100004).
El origen del conflicto
Esta historia la vemos muy a menudo en el despacho.
Estrella, la propietaria, le alquiló una casa con parcela a Adela, la inquilina, allá por 2013.
El jardín no estaba en su mejor momento. Pasa el tiempo, firman un segundo contrato en 2016 y, cuando la inquilina finalmente deja la casa el último día del año 2019, la dueña se echa las manos a la cabeza.
El jardín tenía una gruesa capa de hormigón, césped artificial, faltaba una barbacoa de obra y los aspersores estaban para el arrastre. Un cristo, según la dueña.
La propietaria que demandó
Estrella, la dueña, no se lo pensó y llevó a Adela al Juzgado reclamándole nada menos que 31.483,71 euros por las obras y los daños.
Sus argumentos eran de libro: se basó en los artículos 1563 y 1564 del Código Civil y el artículo 21 de la Ley de Arrendamientos Urbanos.
Decía que el contrato dejaba muy claro que, para hacer cualquier intervención en la casa, la inquilina necesitaba autorización previa y por escrito del propietario. Y claro, ella jamás firmó un papel autorizando echar hormigón en su parcela.
La inquilina a la que llevaron al Juzgado
Adela, la inquilina, tampoco se quedó callada. Argumentó que devolvió la casa en perfecto estado y que la propia propietaria sabía que el jardín estaba en ruinas cuando le entregó las llaves.
Pero su gran baza fue otra: dijo que Estrella había ido a la casa varias veces, había visto las obras con sus propios ojos e, incluso, firmaron el segundo contrato de alquiler de 2016 sentadas en ese mismo jardín.
¿Cómo iba a decir ahora que no sabía nada?
Lo que decidió el Tribunal
Aquí viene el giro de guion. Aunque el Juzgado de primera instancia le dio la razón a la propietaria , la Audiencia Provincial le dio la vuelta a la tortilla y falló a favor de la inquilina.
El fundamento clave es el consentimiento tácito.
El Tribunal determinó que, efectivamente, Estrella visitó la finca antes de firmar el segundo contrato en 2016, vio la magnitud de las obras y no dijo ni pío.
Esa falta de objeción al firmar la renovación equivale a aceptar las obras como propias. Además, sobre los aspersores rotos, el Tribunal le dio un tirón de orejas a la dueña: resultó que, tras recuperar la casa, Estrella se fue tres meses a Brasil a ver a un hijo, dejando la vivienda abandonada. Por tanto, los daños por falta de mantenimiento no se los podía encasquetar a la inquilina.
La frase que lo resume todo: Solo condenaron a la inquilina a pagar 822,80 euros por la barbacoa que quitó sin permiso, perdiendo la propietaria casi los 30.000 euros restantes que pedía.
Implicaciones prácticas para propietarios e inquilinos en Canarias
Si eres propietario en Canarias y vas a renovar un alquiler: jamás firmes la prórroga o el nuevo contrato sin inspeccionar la vivienda.
Si ves algo raro o una obra que no autorizaste, déjalo por escrito en ese momento. Si callas y firmas, estás tragando con lo que hay.
Si eres inquilino: guarda siempre pruebas del estado inicial de la vivienda (fotos, correos, etc.). Y si haces mejoras, aunque el dueño te diga “qué bonito ha quedado” de palabra, intenta que quede constancia por escrito (un simple WhatsApp a veces salva vidas, aunque lo mejor es el burofax).
Si no tienes claro en qué punto estás con tu contrato de alquiler, no des un paso en falso. Escríbenos.
Nuestro e-mail es info@roda-abogados.com.
Si estamos hasta arriba de trabajo, te diremos quién podría echarte una mano.
¿Quién está detrás de este artículo?
Andrés Roda es el abogado responsable de este análisis. Si quieres saber en manos de quién estás, conoce su trayectoria o revisa los casos de éxito y repercusión mediática que avalan su experiencia.
Preguntas Frecuentes (para los que quieren ir al grano e ir despejando dudas)
1. ¿Si mi casero ve las obras que he hecho y no me dice nada, ya estoy a salvo?
Depende. Si solo las ve y se calla, igual un día se levanta cruzado y te demanda. Pero si las ve y, tiempo después, te renueva el contrato o te firma un papel de fin de alquiler sin poner pegas, la ley entiende que lo ha aceptado. Como siempre, tener un abogado que revise el papelito antes de firmarlo te ahorra el infarto de después.
2. Mi inquilino ha tirado un tabique, ¿lo demando ya?
Frena. Si le firmaste un anexo hace dos meses subiéndole el IPC y ya sabías lo del tabique, igual te terminas comiendo la demanda. Hay que analizar bien los tiempos y las pruebas que tienes.
3. ¿Cuánto cuesta que me miren los papeles?
60 €.
4. He visto abogados que dan la primera consulta gratis, ¿por qué ustedes cobran 60 €?
Sí, claro que los hay. Ve. Te invitamos a que vayas. Prueba a sentarte con ellos, cuéntales tu problema y a ver si consigues salir por la puerta sin que te hayan metido el miedo en el cuerpo para hacerte firmar una hoja de encargo de 1.500 euros de golpe. Si logras escapar de allí con una solución clara y sin haber soltado la cartera, enhorabuena. Si ya sabes de qué va el juego de “lo gratis”, escríbenos. Te daremos una respuesta honesta y tú decides qué hacer con tu vida, sin presiones.



