
En 30 segundos
Analizamos la sentencia n.º 441/2026 de 01 de abril de 2026, dictada por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Navarra (Id Cendoj: 31201370032026100433).
Un propietario tiene una casa en alquiler, el inquilino se marcha, pero sorpresa: resulta que ha metido a un tercero en la vivienda. Y este tercero, de buenas a primeras, te dice que él de ahí no se mueve porque, según él, tiene un acuerdo verbal contigo.
El origen del conflicto
Daniel le alquiló su piso a Oscar allá por el año 2022 a cambio de 450 euros al mes.
Hicieron las cosas bien: un contrato por escrito en el que quedaba clarísimo que estaba prohibido subarrendar la casa sin permiso. Pasan los años y, en mayo de 2025, deciden acabar el contrato amigablemente.
Todo estupendo, hasta que Oscar (el inquilino que se iba) le suelta a Daniel que dentro de la vivienda lleva unos meses viviendo un tal Sergio.
De repente, Daniel tiene en su casa a un completo desconocido, sin contrato, que además forzaba la situación intentando mandarle dinero por bizum para aparentar que pagaba una mensualidad.
El propietario que demandó
Daniel quería sus llaves y no estaba para juegos.
Presentó una demanda de desahucio por precario contra Sergio. Su postura era de manual: este señor está ocupando mi casa sin ningún título que lo ampare y sin pagar renta.
Daniel reconoció que habían hablado por WhatsApp sobre la posibilidad de hacer un contrato, pero demostró que jamás llegaron a un acuerdo porque Sergio no quería aceptar las condiciones ni el precio de 450 euros.
Por tanto, apoyándose en la jurisprudencia clásica del Tribunal Supremo sobre el precario (situación de quien posee una vivienda sin título y sin pagar merced), exigió el lanzamiento inmediato del ocupante.
El inquilino al que llevaron al Juzgado
Sergio, el ocupante que no se quería ir, se defendió alegando que sí tenía un contrato de alquiler verbal con el propietario.
Para intentar convencer al juez, aportó pantallazos de WhatsApp donde se veía que el dueño le había mandado un borrador de contrato. Su jugada maestra (o eso creía él) fue enseñar que había hecho algunos pagos, intentando acogerse al Código Civil para demostrar que el contrato se había perfeccionado por el mero consentimiento y la entrega de dinero.
Incluso enseñó un pantallazo de 400 euros que le había transferido al antiguo inquilino bajo el concepto “piso”.
Lo que decidió el Tribunal
La Audiencia Provincial no compró la historia de Sergio, ratificó el desahucio y, para rematar, le condenó a pagar todas las costas del juicio.
El Tribunal fue a la yugular: hablar por WhatsApp y pasarse borradores no es tener un contrato. La frase que resume todo el pleito y hunde la defensa del ocupante es esta: se trataba de “simples conversaciones o negociaciones preliminares… sin eficacia obligacional o vinculante alguna”.
Además, respecto a los supuestos pagos, el Tribunal dejó claro que pagarle 400 euros al anterior inquilino era un asunto ajeno al propietario (un subarriendo encubierto).
Y lo más importante: quedó probado que Daniel, guiado sabiamente por su abogado, había rechazado expresamente todos los bizum que Sergio intentó hacerle.
Implicaciones prácticas para propietarios e inquilinos en Canarias
Aquí en Canarias, con el mercado tan saturado y tanta rotación, estas cosas pasan factura.
Si eres propietario y te encuentras a un extraño en tu casa, grábate esto a fuego:
Primero, no cojas su dinero. Nunca. Ni un céntimo. Bloquea las transferencias o devuélvelas al segundo. Si te quedas el dinero de un ocupante, le regalas el argumento de que te está pagando un alquiler. El dueño de esta historia ganó porque su abogado le prohibió aceptar los bizum.
Segundo, cuidado con las charlas de WhatsApp. No mandes borradores de contratos a la ligera si no estás seguro de alquilar. Y si lo haces, deja por escrito que nada tiene validez hasta que no haya firmas.
Tercero, pon siempre la cláusula de prohibición de subarriendo en tus contratos de alquiler. Te ahorrará disgustos y lágrimas.
Y si eres inquilino, que te quede claro: pagarle por lo bajini al inquilino que se va no te da ningún derecho frente al dueño de la casa. Sin un acuerdo claro y cerrado con el propietario, estás en precario y acabarás en la calle pagando las costas del juicio.
Conclusión
Si tu inquilino se ha ido pero ha dejado un “regalito” dentro, o tienes a alguien metido en tu propiedad amenazando con que tiene un pacto verbal contigo que no existe, no des un paso en falso. Podemos arreglar eso.
Escríbenos. Si estamos hasta arriba de trabajo, te diremos quién podría echarte una mano.
Nuestro e-mail es info@roda-abogados.com.
¿Quién está detrás de este artículo?
Andrés Roda es el abogado responsable de este análisis. Si quieres saber en manos de quién estás, conoce su trayectoria o revisa los casos de éxito y repercusión mediática que avalan su experiencia.
Preguntas frecuentes (y que te ahorran disgustos)
1. ¿Un mensaje de WhatsApp sirve como contrato de alquiler?
No. Serviría si las dos partes dicen “sí, acepto” a absolutamente todas las condiciones, al precio y al plazo, y queda un rastro cristalino de esa voluntad. Si solo están mareando la perdiz, pasando borradores y discutiendo si me bajas cincuenta euros o me quitas la fianza, eso no es un contrato. Es perder el tiempo. Y te van a echar a la calle, como le pasó al protagonista de esta sentencia.
2. ¿Y si le hago un Bizum al dueño y se lo queda?
Si eres el ocupante, buen intento. Si eres el dueño: ni se te ocurra tocar ese dinero. Devuélvelo en el acto. Si te lo quedas, el juez puede interpretar que estás aceptando que viva ahí a cambio de dinero, y acabas de convertir a un okupa en un inquilino con derechos. El dueño de este artículo ganó el juicio precisamente porque hizo caso a su abogado y rechazó todos los pagos.
3. ¿Cuánto cuesta que me miren los papeles?
60 €.
4. He visto abogados que dan la primera consulta gratis, ¿por qué ustedes cobran 60 €?
Buena pregunta. Ve a los de gratis. En serio, hazlo. Siéntate en su despacho. Te dirán a todo que sí, te dorarán la píldora y antes de que te des cuenta tendrás delante un presupuesto para ir a juicio que te costará un dineral. Y a lo mejor, ni tenías caso. Nosotros cobramos 60 € por estudiar tus papeles y decirte la verdad. Si no hay caso, te vas a casa con 60 € menos, pero con miles de euros ahorrados. Si superas la prueba gratuita y quieres a alguien que no te venda humo para meterte en un pleito inútil, escríbenos.




