
¿Tu contrato te da alas o te está tomando el pelo?
En 30 segundos
Benjamin Careathers bebía Red Bull. Mucho Red Bull. Durante diez años.
Un buen día, Benjamin se miró al espejo y se dio cuenta de algo que era obvio: no tenía alas.
Ni plumas, ni propulsión a chorro. Nada.
Pero Benjamin no era tonto. No demandó a la marca porque esperaba volar literalmente por encima del tráfico de Nueva York.
Demandó porque Red Bull decía que su bebida te...

