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Analizamos la sentencia n.º 128/2026 de 13 de julio de 2026, dictada por la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia N.º 2 de Redondela (Id Cendoj: 36045410022026100001).
Si vives de alquiler y quieres evitar un desahucio, esta resolución te interesa.
Desmonta uno de los mitos más peligrosos y repetidos en la calle: creer que si se estropea la lavadora, entra agua por la ventana o la casa tiene problemas, tienes derecho a cruzar los brazos y dejar de pagarle al casero.
Aquí veremos la consecuencia de tomarse la justicia por su mano en estos casos: el desahucio.
El origen del conflicto
La historia es sencilla.
Martín le alquiló una vivienda a Benjamín allá por marzo de 2019, pactando una renta de 360 euros al mes.
Al principio todo iba bien, pero de repente, los pagos dejaron de llegar.
Benjamín dejó de pagar en noviembre de 2019 y siguió sin hacerlo mes tras mes, año tras año, acumulando una deuda que se disparó hasta los 29.160 euros en julio de 2026.
Además del dinero del alquiler, se fueron acumulando recibos de suministros sin abonar.
El propietario que demandó
Martín, cansado de la situación, acudió al Juzgado para pedir dos cosas muy claras: que echaran a Benjamín de su casa y que le pagara hasta el último céntimo de los 29.160 euros que le debía por las rentas.
Para ello, utilizó la herramienta más potente que tienen los propietarios en estos casos: el artículo 27.2 a) de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).
Este artículo dice, sin rodeos, que el propietario puede resolver el contrato de pleno derecho por la falta de pago de la renta o de las cantidades que correspondan al inquilino.
Si no pagas, te vas.
El inquilino al que llevaron al Juzgado
Benjamín no se quedó callado.
Su defensa en el Juzgado se basó en echarle la culpa al estado de la vivienda.
Dijo que las ventanas dejaban pasar el agua, que la vitrocerámica y el horno funcionaban mal, que no había presión de agua y que la caldera estaba averiada. Argumentó que, como Martín no arreglaba nada, él no tenía por qué cumplir su parte del trato.
También alegó que la pandemia del Covid-19 le dejó en una situación de vulnerabilidad económica y pidió que, de lo que debía, se descontaran los 360 euros que entregó de fianza al firmar el contrato.
Lo que decidió el Tribunal
El juez no compró las excusas del inquilino.
Dictó sentencia dando la razón a Martin, ordenando el desahucio y condenando a Benjamín a pagar los 29.160 euros íntegros.
El fundamento clave del tribunal fue que un juicio verbal de desahucio es un procedimiento rápido y sumario, y no es el lugar adecuado para debatir cuestiones complejas como el mal estado de la vivienda.
La frase que lo resume todo es que la supuesta falta de habitabilidad “en modo alguno podría justificar la conducta de impago de la renta, debiendo haber acudido el arrendatario a los mecanismos que la ley prevé para esos supuestos”.
Sin embargo, no todo fue perfecto para el propietario.
El juez le denegó el cobro de los suministros de luz y agua porque cometió un error importante: no aportó en el juicio los recibos ni los justificantes de haberlos pagado él primero.
Y respecto a la fianza, el juez dejó claro que no se puede usar para compensar deudas mientras el inquilino siga viviendo en la casa.
Implicaciones prácticas para propietarios e inquilinos en Canarias
Si vives en Canarias, sabes lo que la humedad, la calima y la brisa marina pueden hacerle a las ventanas y a los electrodomésticos de una vivienda.
Si eres inquilino y tienes problemas en la casa, jamás dejes de pagar.
Manda un burofax, reclama formalmente, o acude a un abogado para exigir las reparaciones o resolver el contrato legalmente.
Si dejas de pagar, le estás regalando el desahucio al propietario en bandeja de plata.
Si te encuentras en un laberinto con tu alquiler, si no te pagan, o si tu casero se desentiende de las goteras, escríbenos.
Podemos arreglar eso.
Nuestro e-mail es info@roda-abogados.com.
Si estamos hasta arriba de trabajo, te diremos quién podría echarte una mano.
¿Quién está detrás de este artículo?
Andrés Roda es el abogado responsable de este análisis. Si quieres saber en manos de quién estás, conoce su trayectoria o revisa los casos de éxito y repercusión mediática que avalan su experiencia.
Preguntas frecuentes que deberíamos hacernos antes de meter la pata
1. ¿Puedo dejar de pagar el alquiler si el casero se niega a arreglar la lavadora o las goteras?
No. Rotundamente no. Es el error más habitual y el más caro. Si dejas de pagar, pasas a ser un moroso a ojos del juez y te van a desahuciar, por mucha razón que tuvieras con las goteras. Paga tu alquiler y, por otro lado, exige la reparación mediante burofax o en el Juzgado. Nunca mezcles estas cosas.
2. ¿Puedo decirle al propietario que se quede con la fianza para pagar mi último mes de alquiler?
Tampoco. La fianza no está para que tú te ahorres el último recibo. La fianza es una garantía que sirve para que, una vez devuelvas las llaves y la casa esté vacía, el propietario compruebe que no has dejado la vivienda como si hubiera pasado un huracán. Solo entonces es cuando pueden ajustarse las cuentas.
3. ¿Cuánto cuesta que me miren los papeles?
60 €.
4. He visto abogados que dan la primera consulta gratis, ¿por qué ustedes cobran 60 €?
Buena pregunta. Ve a los de gratis. En serio, hazlo. Siéntate en su despacho. Te dirán a todo que sí, te dorarán la píldora y antes de que te des cuenta tendrás delante un presupuesto para ir a juicio que te costará un dineral. Y a lo mejor, ni tenías caso. Nosotros cobramos 60 € por estudiar tus papeles y decirte la verdad. Si no hay caso, te vas a casa con 60 € menos, pero con miles de euros ahorrados. Si superas la prueba gratuita y quieres a alguien que no te venda humo para meterte en un pleito inútil, escríbenos.




