
En 30 segundos
Si tienes un piso alquilado o vives en uno, esto te interesa mucho. Se acabó el mito de que jugar al escondite con el cartero te libra de los problemas. Si hay deudas, mirar para otro lado ya no sirve de nada.
Analizamos la sentencia n.º 16/2026 de 14 de enero de 2026, dictada por la Sección 5 de la Audiencia Provincial de A Coruña (Id Cendoj: 15030370052026100002).
El origen del conflicto
La historia es vieja como el mundo. Marisa, la propietaria, le alquila una casa a Amanda. Las cosas se tuercen y empiezan los impagos.
Marisa, cansada de esperar, decide ir por las malas y le manda un burofax en julio de 2024 exigiéndole el dinero.
Amanda decide que si no abre la puerta al cartero y no recoge el papel en la oficina de Correos, el problema no existe. Así que Marisa interpone una demanda de desahucio.
La propietaria que demandó
Marisa, la dueña de la casa, fue al Juzgado con un argumento muy claro basado en el artículo 22.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Su postura era simple: “Señoría, yo le he requerido el pago de forma fehaciente antes de demandarla mediante un burofax. Como ella pasó de recogerlo, ahora no tiene derecho a la enervación”.
Por si no lo sabes, la “enervación” es esa oportunidad extra que tiene el inquilino moroso para pagar todo lo que debe en el juzgado y así evitar que lo echen.
Marisa defendía que, al haber enviado el burofax, Amanda ya había gastado esa bala.
La inquilina a la que llevaron al Juzgado
Amanda, la inquilina, se defendió agarrándose a un clavo ardiendo.
Su argumento era: “Como no recogí el burofax, no me he enterado de nada, así que no es una comunicación válida. Por tanto, deposito el dinero ahora en el juzgado, enervo el desahucio y me quedo en la casa”.
Y ojo, porque el juez de Primera Instancia de Negreira le compró la historia. Dictó sentencia diciendo que, como no había prueba de que Amanda recibiera íntegramente el burofax, se aceptaba el pago en el juzgado y no había desahucio.
Lo que decidió el Tribunal
Marisa recurrió, y la Audiencia Provincial de A Coruña puso las cosas en su sitio, dándole la razón a la propietaria y ordenando el desahucio de la inquilina.
El tribunal constató que el cartero intentó entregar el burofax dos veces, dejó aviso en el buzón y Amanda no fue a recogerlo en un mes. Además, cuando los funcionarios del juzgado fueron a notificar la demanda, escuchaban un perro dentro y veían salir humo de la chimenea, pero nadie abría.
Todo apuntaba a desidia y mala fe.
La clave está en que la Audiencia aplicó la doctrina del Tribunal Supremo (Sentencias de 22 de junio y 29 de septiembre de 2022). El fundamento de derecho resume la realidad: “Los actos de comunicación producen efectos cuando su frustración se debe, únicamente, a la voluntad expresa o tácita de su destinatario”. Es decir, si el burofax no te llega porque te escondes, legalmente se da por entregado.
Implicaciones prácticas para propietarios e inquilinos en Canarias
Si eres propietario: haz las cosas bien desde el minuto uno.
Ante el primer impago importante, envía un burofax con acuse de recibo y certificación de texto reclamando la deuda. Si el inquilino no lo recoge, da igual. Guarda el resguardo de Correos como oro en paño, porque es tu billete rápido para recuperar tu casa sin que te hagan la jugarreta de pagar en el último minuto en el juzgado.
Si eres inquilino: deja de jugar al escondite. No abrirle la puerta al cartero solo empeora tu situación. Vas a perder igual y, encima, los tribunales verán que has actuado de mala fe, lo que te cerrará cualquier puerta a negociar.
En los tribunales, hacerte el despistado sale muy caro.
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¿Quién está detrás de este artículo?
Andrés Roda es el abogado responsable de este análisis. Si quieres saber en manos de quién estás, conoce su trayectoria o revisa los casos de éxito y repercusión mediática que avalan su experiencia.
Preguntas frecuentes de los que todavía creen que el lobo no muerde
1. ¿Si no le abro la puerta al cartero me libro del problema?
No. Y si has leído el artículo, ya sabes por qué. Pensar que ignorar un burofax te hace invisible para la ley es como taparte los ojos pensando que así el tren no te va a atropellar. Si el cartero deja el aviso y pasas de recogerlo, para el juez es como si lo hubieras leído en voz alta en medio de la plaza del pueblo.
2. ¿Qué pasa si el inquilino deposita el dinero en el juzgado a última hora?
Eso se llama “enervar la acción de desahucio”. Es el comodín del público. Pero si como propietario hiciste los deberes y enviaste ese burofax reclamando la deuda un mes antes de poner la demanda, ese comodín desaparece. El inquilino se va a la calle, pague o no pague.
3. ¿Cuánto cuesta que me miren los papeles?
60 €.
4. He visto abogados que dan la primera consulta gratis, ¿por qué ustedes cobran 60 €?
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