
En 30 segundos
Subarriendo. Sobre esto nos preguntan todas las semanas en nuestro despacho, en Gran Canaria.
Llega un cliente. A veces es propietario, a veces inquilino. Se sienta, nos mira y suelta:
“Pero si no firmamos nada, se entiende que no pasaba nada, ¿no?”
Error.
En el mundo del alquiler, lo que “se entiende” no sirve de nada ante un juez. Lo que sirve es lo que está escrito.
El artículo 8 de la Ley de Arrendamientos Urbanos es una de esas normas que la gente ignora hasta que les llega un burofax. Habla de subarriendos y cesiones. Suena técnico. Aburrido.
Pero en la práctica, es la diferencia entre dormir tranquilo o despertarte con una demanda de desahucio.
Vamos a traducir esto. Sin vueltas.
Para ti, propietario: tu casa no es un hotel (salvo que tú quieras)
El miedo es libre. Y en Canarias, con la fiebre del alquiler que tenemos, más.
Te preocupa que alquiles tu piso a una pareja encantadora y, a los tres meses, resulte que ahí viven cuatro personas más que no conoces de nada. O que tu inquilino se haya ido y haya metido a su primo.
La ley está de tu parte, pero solo si haces los deberes.
- El silencio no es un “sí”: muchos inquilinos creen que si tú sabes que hay alguien más y no dices nada, estás aceptando la situación. Cuidado. Aunque la ley exige consentimiento escrito, no tientes a la suerte. Si ves algo raro, actúa.
- Cesión vs. subarriendo: quédate con esto. Cesión es que tu inquilino se va y pone a otro (ilegal sin tu firma). Subarriendo es que tu inquilino se queda y mete a otro en una habitación (ilegal sin tu firma).
- El control es tuyo: si no hay un papel firmado por ti autorizando expresamente que entre gente ajena, tienes la sartén por el mango para resolver el contrato.
El consejo de la casa: en Roda Abogados siempre lo decimos. Prohíbelo todo en el contrato. Si luego quieres ser simpático y dar permiso, estás a tiempo. Pero empieza diciendo NO.
Para ti, inquilino: compartir gastos está bien. Jugártela, no.
La vida está cara. Lo sabemos.
Alquilar una habitación para compartir gastos parece la solución lógica. O irte un par de meses fuera y dejar a alguien en tu lugar para no perder el piso.
Te entiendo. Pero si lo haces a espaldas de tu casero, te estás metiendo en la boca del lobo.
Presta atención a esto:
- Subarrendar el piso entero está prohibido. Punto. No puedes alquilar una casa para luego realquilarla tú entera y sacar un margen. Eso es causa de desahucio inmediato.
- La habitación, solo con permiso. ¿Quieres meter a un compañero? Perfecto. Pídeselo al casero. Por escrito. Si te dice que no, es que no. Si lo haces igual, te vas a la calle tú y tu compañero.
- No te hagas el listo con el precio. Si pagas 800 € de alquiler, no puedes subarrendar habitaciones por valor de 1.000 €. La ley prohíbe que te lucres a costa de la propiedad de otro.
Y una cosa más: si pones la habitación en un portal turístico sin licencia y sin permiso, el problema civil con tu casero será la menor de tus preocupaciones. Hacienda y el Gobierno de Canarias vendrán después.
La clave práctica (o cómo evitar el desastre)
Déjame contarte cómo acaba esto en los tribunales con un ejemplo rápido.
Imagina a Pedro (inquilino). Pedro deja que su amigo Luis viva con él y le paga algo cada mes. No le dicen nada al dueño.
El dueño se entera. Y demanda.
Pedro dice: “El dueño lo sabía porque me vio con Luis en la escalera”. El Juez dice: “¿Tiene usted un papel firmado por el dueño autorizando el subarriendo?” Pedro dice: “No, pero…”
Fin de la historia. Pedro pierde la casa.
La jurisprudencia es clara y rigurosa:
- El consentimiento debe ser escrito.
- Si se acaba el contrato de Pedro, Luis se tiene que ir. Inmediatamente. Si Luis se atrinchera (lo que llamamos “precario”), habrá que sacarlo con otra demanda, pero se irá.
Conclusión
Esto no va de ser desconfiado. Va de ser ordenado.
Mi padre siempre dice que un contrato claro es el mejor relajante muscular. Nada hace que duermas mejor. Si eres propietario, blinda tu contrato. Si eres inquilino, pide permiso antes de actuar.
Las sorpresas, para los cumpleaños. No para los juzgados.
¿Ya tienes el problema encima?
Si has recibido un burofax o has descubierto inquilinos “sorpresa”, necesitas que alguien te de una solución. Escríbenos. Nuestro e-mail es: info@roda-abogados.com



