
En 30 segundos
Benjamin Careathers bebía Red Bull. Mucho Red Bull. Durante diez años.
Un buen día, Benjamin se miró al espejo y se dio cuenta de algo que era obvio: no tenía alas.
Ni plumas, ni propulsión a chorro. Nada.
Pero Benjamin no era tonto. No demandó a la marca porque esperaba volar literalmente por encima del tráfico de Nueva York.
Demandó porque Red Bull decía que su bebida te hacía más rápido, más listo y más fuerte que una taza de café.
Y resultó que el café de la esquina te despertaba igual, pero costaba la cuarta parte.
La broma de los 13 millones de dólares
Red Bull se defendió diciendo que era “licencia poética”. Que todo el mundo sabe que los humanos no vuelan.
Pero el juez no estaba para poesías.
En 2014, la compañía soltó 13 millones de dólares para cerrar el asunto. No querían un juicio eterno que les desplumara la imagen de marca.
Cualquier estadounidense que hubiera comprado una lata en 12 años podía pedir sus 10 dólares.
Hubo tantas peticiones que la gente acabó recibiendo apenas 4 dólares. Una miseria.
Pero el mensaje quedó claro: si prometes algo para vender, más vale que lo cumplas.
¿Qué tiene que ver esto con tu piso en Las Palmas o Tenerife?
Mucho. Muchísimo.
En el despacho nos llegan clientes con contratos que parecen guiones de ciencia ficción.
“Vivienda de lujo a estrenar”…Y te encuentras con humedades que tienen nombre y apellidos.
“Zona tranquila”…Y vives encima de un After que cierra a las 11 de la mañana.
“Rentabilidad garantizada del 10%”…Y el local no tiene ni cédula de habitabilidad.
Al igual que con Red Bull, muchos propietarios y promotores usan la “licencia poética” para colarte un gol.
Te venden alas, pero te dan plomo.
El papel lo aguanta todo, pero la ley, no
En Canarias, la Ley de Arrendamientos Urbanos y el Código Civil son tus paracaídas.
Si un anuncio decía que el local tenía salida de humos y luego resulta que el vecino de arriba no te deja ni poner un microondas, tienes derecho a pelear.
La publicidad es vinculante. Lo que pone en el folleto, o en el anuncio de Idealista, forma parte del contrato.
Aunque no esté escrito en la firma ante notario.
Si te prometieron alas para tu negocio y ahora estás caminando por el barro, no te quedes mirando cómo otros vuelan con tu dinero.
No esperes a que te salgan plumas
A Benjamin le costó 10 años reaccionar. Tú no tienes tanto tiempo.
En el mercado inmobiliario canario, los plazos vuelan (esos sí que tienen alas).
Si sientes que lo que compraste o alquilaste no se parece en nada a lo que te prometieron, quizás sea el momento de dejar de beber “marketing” y empezar a leer la letra pequeña.
O mejor aún, deja que la leamos nosotros por ti.
Porque en este despacho no damos alas, pero damos seguridad. Y eso, a la larga, te permite dormir mucho mejor.
Escríbenos. Nuestro e-mail es info@roda-abogados.com
Si estamos hasta arriba de trabajo, te diremos quién podría echarte una mano.
¿Quién está detrás de este artículo?
Andrés Roda es el abogado responsable de esta publicación. Si quieres saber en manos de quién estás, conoce su trayectoria o revisa los casos de éxito y repercusión mediática que avalan su experiencia.



