
En 30 segundos
Todo el mundo se sabe el chiste. O el titular sensacionalista.
“Una abuela americana se tira el café encima conduciendo y saca 3 millones de dólares a McDonald’s. Estos yanquis están locos”.
Seguro que lo has oído. O seguro que lo has pensado. Yo también lo pensaba.
Hasta que vi las fotos. Y créeme. Si ves las fotos de las piernas de Stella Liebeck, de 79 años, se te quitan las ganas de reír. Y se te quitan las ganas de tomar café en una temporada.
Pero esto no va de café.
Esto va de tu piso en Las Palmas. De tu local en el sur. De ese inquilino que tienes o de ese casero que no te coge el teléfono.
Pero primero, déjame contarte la verdad de la historia, porque te han engañado. O no te la han contado bien.
La abuela no conducía.
Stella iba de copiloto en el coche de su nieto. Estaban parados. Totalmente detenidos.
Al quitar la tapa para echar azúcar, el vaso volcó. El café estaba a casi 90 grados.
¿Sabes lo que hace un líquido a 90 grados en un pantalón de chándal de algodón? Se pega. Hierve sobre la piel.
Stella no se “quemó un poquito”. Sufrió quemaduras de tercer grado en el 16% de su cuerpo. Muslos. Nalgas. Ingles.
Estuvo 8 días en el hospital. Injertos de piel. Perdió el 20% de su peso. Quedó discapacitada durante dos años.
El secreto que nadie cuenta
Stella no quería millones. Solo pidió 20.000 dólares para pagar las facturas del hospital (la sanidad en EE. UU. no es como la nuestra en Canarias). McDonald’s le ofreció 800 dólares. Y le dijo que se buscara la vida.
Ahí es donde entra el abogado. Y lo que descubrió en el juicio es lo que me interesa que entiendas, tanto si eres propietario como si vives de alquiler.
Resulta que McDonald’s sabía que su café era peligroso.
No es que lo supieran. Es que tenían 700 informes previos de personas quemadas. Niños, ancianos,…
Sabían que a esa temperatura, el café destroza la piel en 2 segundos. ¿Y qué hicieron?
Nada.
Un ejecutivo reconoció en el juicio que no pensaban bajar la temperatura ni avisar a nadie. Porque les salía más barato pagar alguna indemnización suelta que cambiar las máquinas.
El jurado no castigó a McDonald’s por servir café caliente. Los castigó por saber que había un peligro grave y ocultarlo por dinero.
¿Y esto qué tiene que ver con mi piso en Canarias?
Todo. En Roda Abogados no llevamos casos contra imperios de hamburguesas, pero sí hemos visto “casos McDonald’s” inmobiliarios.
Verás. La ley en España no te va a dar 3 millones de euros (ya nos gustaría). Pero el principio es el mismo.
Si eres propietario
¿Sabes que esa instalación eléctrica del piso de Vegueta es de 1970 y da chispazos? ¿Sabes que la barandilla de la terraza en el apartamento del sur está oxidada y cede si te apoyas?
Si lo sabes (o deberías saberlo por mantenimiento) y no haces nada… Eres como McDonald’s.
Si un inquilino se electrocuta o se cae, no va a ser “mala suerte”. Va a ser negligencia. Y ahí es donde entramos nosotros, pero en el bando contrario.
Si eres inquilino
¿Te has quejado por escrito de esa humedad que está tocando un enchufe? ¿Has avisado al casero de que la caldera huele a gas?
Porque si pasa algo, la diferencia entre un accidente y una negligencia indemnizable es el conocimiento del riesgo.
La lección de los 3 millones
El caso Liebeck nos enseña que lo barato sale caro.
A McDonald’s, ahorrarse bajar la temperatura le costó una condena ejemplar (aunque luego se redujo la cantidad, la mancha en la reputación fue eterna). En el sector inmobiliario pasa igual.
Ahorrarse el mantenimiento del piso.
No redactar un contrato de alquiler que te proteja de estas responsabilidades.
Ignorar ese burofax.
Todo eso son “ahorros” que te pueden explotar en la cara, como aquel vaso de café.
Nosotros somos un despacho familiar. Mi padre y yo.
Sabemos lo que cuesta mantener un patrimonio y el miedo que da que te demanden. O la rabia que da que un propietario pase de ti mientras tú vives en peligro.
No esperes a quemarte.
Si tienes dudas sobre el estado legal de tu propiedad, tus contratos o si has sufrido un daño en una vivienda y crees que no fue “solo un accidente”, escríbenos.
Si estamos hasta arriba, te diremos quién podría echarte una mano.
Nuestro e-mail es info@roda-abogados.com
Fuente: para quienes quieran saber más del caso Liebeck v. McDonald’s Restaurants, si hacen clic aquí pueden consultar el reportaje entero.



