
El artículo de hoy, no va mucho de alquileres…O sí.
¿Has estado en Londres alguna vez?
O quizás en alguna ciudad antigua de Europa.
Si te fijas bien al pasear, verás algo raro. Edificios preciosos, antiguos, señoriales…Con ventanas que no son ventanas. Son ladrillos.
Huecos donde debería entrar la luz, pero que están tapiados con la misma frialdad que un muro de prisión.
¿Por qué?
¿Era una moda arquitectónica extraña del siglo XVIII? ¿Odiaban el sol los ingleses? No. Era algo mucho más simple y doloroso: el bolsillo.
En 1696, al Rey Guillermo III de Inglaterra le faltaba dinero (los reyes siempre necesitan dinero, igual que el Estado hoy).
Pero no podía saber cuánto dinero tenía la gente en el banco porque no existían los bancos de datos, ni la Agencia Tributaria tal y como la conocemos hoy.
Así que pensó: “La gente rica vive en casas grandes. Las casas grandes tienen muchas ventanas. Voy a cobrar un impuesto por cada ventana que tenga la casa”.
Nació el Window Tax.
La idea parecía lógica sobre el papel. Si tienes más de 10 ventanas, pagas más.
¿Y qué pasó? Lo que pasa siempre cuando se legisla sin pensar en la realidad.
La gente, que no es tonta, hizo números. “¿Me vas a cobrar por tener luz? Pues prefiero vivir a oscuras que pagarte”.
Y empezaron a tapiar las ventanas. Masivamente.
Los propietarios, para mantener la rentabilidad de sus alquileres o simplemente para no arruinarse, cerraron el paso al sol.
El resultado fue desastroso. Edificios húmedos, oscuros y sin ventilación. Se dispararon las enfermedades como el tifus y el cólera. La gente enfermaba y moría porque alguien en un despacho decidió que las ventanas eran un signo de riqueza.
A esto la gente lo llamó “Daylight Robbery” (el robo a la luz del día).
Una expresión que los ingleses siguen usando hoy cuando algo es una estafa o un precio abusivo.
¿Y esto qué tiene que ver contigo, con tu piso en Las Palmas o con tu local en Tenerife?
Pues todo. Porque la historia no se repite, pero rima.
Hoy no tapiamos ventanas con ladrillos. Hoy, la “fiscalidad creativa” y las leyes complejas hacen que muchos propietarios tapien la oferta. Te suena, ¿verdad?
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Impuestos que suben (como el IBI o las Plusvalías).
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Leyes de Vivienda que cambian las reglas del juego a mitad de partido.
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Miedo a la ocupación o a impagos que tardan años en resolverse.
Al final, el propietario siente que tener un piso en alquiler es un riesgo enorme, como tener muchas ventanas en 1696.
¿Y qué hace? Lo retira del mercado. Lo cierra. Lo vende. O lo pasa al alquiler vacacional.
El resultado es el mismo que en Londres: escasez.
Menos pisos para alquilar, precios más altos y inquilinos desesperados buscando un lugar donde vivir dignamente.
Es el “robo a la luz del día” versión siglo XXI.
En Roda Abogados llevamos más de 50 años viendo cómo cambian las leyes. Lo hemos visto todo.
Sabemos que tanto si eres propietario y tienes miedo de poner tu casa en alquiler, como si eres inquilino y sientes que encontrar piso es misión imposible, el problema suele ser la falta de seguridad.
No dejes que los impuestos o el miedo te hagan “tapiar tus ventanas”.
Hay formas legales, seguras y rentables de hacer las cosas. Hay contratos que blindan.
Hay formas de optimizar tus impuestos sin vivir a oscuras.
Pero necesitas a alguien que conozca el camino.
En nuestro despacho familiar no somos el Rey Guillermo III. Queremos que duermas tranquilo.
Tanto si tienes un piso como si buscas uno. Escríbenos. Nuestro e-mail es info@roda-abogados.com
Fuente: Si haces clic aquí, puedes acceder a la fuente de esta historia real.



