
En 30 segundos
Si tienes una hipoteca con ING y piensas que ya es tarde para reclamar o que tu banco era “de los buenos”, lee esto antes de tirar la toalla.
Analizamos la sentencia n.º 251/2025 de 24 de abril de 2025, dictada por la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria (Id Cendoj: 35016370042025100181).
Esta resolución es vital porque tumba dos mitos: que las condiciones “especiales” de ING validaban sus cláusulas y que el plazo para reclamar ya había pasado.
Los argumentos del afectado
Doña Casilda, la protagonista de esta historia, firmó su hipoteca con ING el 11 de febrero de 2019. Su argumento fue que la cláusula quinta de su contrato le obligaba a pagar todos los gastos. Defendió que esta imposición era abusiva y falta de transparencia.
Básicamente, dijo que el banco le “coló” una cláusula que le hacía pagar facturas que, por ley, no le correspondían en su totalidad, y que el hecho de que el banco pagara los gastos registrales no convertía el resto del trato en algo justo. Casilda reclamó que le devolvieran su dinero porque la cláusula era nula desde el principio.
Los argumentos del banco (ING)
ING Bank se defendió con uñas y dientes. Su estrategia fue decir que ellos no son como los demás. Argumentaron que el reparto de gastos era “equitativo” y que sus condiciones eran “únicas en el mercado”. Decían: “Oiga, que no cobramos comisión de apertura y facilitamos la amortización anticipada, somos los buenos”.
Además, alegaron que Doña Casilda ya sabía lo que firmaba porque estaba en la solicitud y en la Ficha de Información Personalizada (aunque, ojo al dato, no aportaron esa ficha firmada). Y, por si eso fallaba, sacaron la carta de la prescripción: dijeron que había pasado demasiado tiempo desde que se hicieron los pagos y que la reclamación llegaba tarde.
La decisión del Juzgado
En el primer asalto, ganó la banca. El Juzgado de Primera Instancia n.º 1 de Telde desestimó la demanda de Casilda el 29 de noviembre de 2023. La jueza de instancia compró el argumento de ING. Consideró que, dado que el banco asumía algunos gastos y ofrecía otras ventajas, no había un desequilibrio importante. Básicamente, absolvió a ING y dejó a Casilda sin su dinero y con cara de póker.
La decisión de la Audiencia Provincial
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Casilda no se rindió y recurrió a la Audiencia Provincial de Las Palmas, que le ha dado la vuelta a la tortilla.
La Audiencia ha dicho que de reparto equitativo, nada. El tribunal explica que la cláusula imputaba “en globo e indiscriminadamente” los gastos al cliente. No importa que ING sea muy moderno y no cobre comisión de apertura; si la cláusula de gastos es abusiva, es nula.
Sobre la prescripción (el plazo para reclamar), la Audiencia cita al Tribunal Supremo y al TJUE para decir que el plazo no empieza cuando pagaste la factura, sino cuando sabes que la cláusula es abusiva (generalmente, cuando hay sentencia firme). La frase clave que destroza la defensa del banco es: “Ni la pretendida distribución equitativa de gastos, que como hemos dicho no consideramos tal, ni el que no se hayan cobrado de la prestataria otros conceptos (…) permiten conculcar la eficacia de tal doctrina”.
Resultado: revocan la sentencia anterior, declaran nula la cláusula y condenan a ING a devolver la mitad de los gastos de notaría y el 100% de la gestoría, más los intereses legales desde que se pagaron esas facturas.
Conclusión
Lo que parecía un caso perdido en Telde se ha convertido en una victoria en Las Palmas.
Esta sentencia deja claro que no importa las “ventajas comerciales” que te vendiera el banco en su día, ni que hayas firmado hace años. Si la cláusula es abusiva, el dinero debe volver a tu bolsillo.
La Justicia ha confirmado que el reloj para reclamar no corre en tu contra mientras no sepas que te estaban engañando. Casilda ha recuperado sus 658,15 € más los intereses. ¿Y tú?
Si tienes una hipoteca anterior a 2019, escríbenos y lo miramos.
Si estamos hasta arriba de trabajo, te diremos quién podría echarte una mano.
Nuestro e-mail es info@roda-abogados.com
¿Quién está detrás de este artículo?
Andrés Roda es el abogado responsable de este análisis. Si quieres saber en manos de quién estás, conoce su trayectoria o revisa los casos de éxito y repercusión mediática que avalan su experiencia.
Cosas que seguramente te estás preguntando ahora mismo (y sus respuestas sin filtro)
1. ¿Tengo que ir a juicio o esto se arregla con un café?
Ojalá fuera con un café, pero los bancos no suelen invitar. Normalmente, primero enviamos una reclamación amistosa al servicio de atención al cliente de tu banco. A veces (pocas) entran en razón y pagan. Si no, vamos al juzgado. Pero tú tranquilo, que de la pelea nos encargamos nosotros. Tú solo tienes que esperar noticias.
2. Mi hipoteca es de hace mil años, ¿llego tarde?
Probablemente no. Como has visto en el caso de Casilda e ING, los jueces están diciendo que el plazo no cuenta desde que firmaste, sino desde que un juez dice que esa cláusula es ilegal. Así que, aunque tu hipoteca sea vieja, es muy posible que tu dinero te esté esperando.
3. ¿Cuánto dinero puedo recuperar realmente?
Depende de tu hipoteca, pero solemos hablar de facturas de notaría, registro, gestoría y tasación. En el caso que te hemos contado hoy, fueron 658,15 € más intereses. A veces es más, a veces es menos. Pero es TU dinero. Mejor en tu bolsillo que en la cuenta de resultados del banco, ¿no?
4. Vale, ¿y esto cuánto me cuesta? (La letra pequeña que sí se entiende)
Aquí es donde nos diferenciamos de las “fábricas de reclamaciones”. Nosotros cobramos 60 € por estudiar tu caso, mirar tus papeles y decirte si es viable. Nada más. Si ganamos y condenan al banco en costas (que es lo habitual, como ha pasado en la Audiencia con ING), los honorarios los paga el banco. Tú recuperas el 100% de tu dinero más intereses.
5. Espera, ¿60 €? En “Reclama Gratis” me dicen que no cobran nada al principio…
Claro, te dicen “gratis” porque suena genial. Pero mira su contrato. Normalmente se quedan con un 20% + IVA de lo que recuperes. Hagamos cuentas rápidas, que esto es importante: imagina que recuperamos 1.000 € de tu hipoteca.
Con la plataforma “gratis”: ellos se quedan 200 € (o más). Tú recibes 800 €.
Con nosotros: tú pagaste 60 € al inicio. Recuperas tus 1.000 € íntegros (y, la mayoría de las veces, los intereses triplican esos 60 € de sobra).
Diferencia: Con nosotros tienes 140 € más en tu bolsillo. ¿Qué prefieres? ¿Que esos 140 € se los quede el CEO de una multinacional de reclamaciones, o gastártelos tú en una mariscada, un viaje de fin de semana o en llenar el depósito del coche tres veces?
Nosotros preferimos que te los gastes tú. Por eso cobramos una cantidad pequeña y justa por nuestro trabajo de análisis, y no metemos la mano en tu dinero recuperado.



